15.3.08
31.1.08
SPIDER
Me levanto en cámara lenta saliendo del sueño que no he dormido para cuidarle los suyos, me deslizo entre mi bata morada y enciendo el computador, se me mueren de frío los pies y el corazón, entiendo entonces que el infierno no es la paila caliente que a uno le enseñan en el colegio, sino un amante que no puede darte suficiente calor, son dos cuerpos juntos de dos cabezas que están muy en otro lado, cada una por el suyo, él con ella, yo en ninguna parte, amantes -que ironía!- con el café que no acaba de hacerse y yo sin internet para escaparme antes de que despierte Felipe, antes de que me vaya al trabajo y él se regrese a su ciudadcita de lluvia siguiendo el mismo camino por el que volvió hace un mes. Yo seguiré bordando, él escribiendo, ambos con un frío incurable, el suyo por las temperaturas de la montaña, el mío por un insomnio desalmado que me ataca diariamente a esta hora, mientras pienso en lo tarde que se hace, en las penas de un esfuerzo que no las vale y en un fuckin' Jack de espadas que me hace falta para no reiniciar esta deprimente sesión de solitario spider...
boomp3.com
30.1.08
*
Te odié infinitamente.
Te odié por ser como eres, por todo el silencio... por convertirme en aquel personaje de ese cuento, por eso particularmente, te odié hasta el noveno pozo del infierno y más aún, fue ese odio lo que me mantuvo sentada en la silla hasta que te levantaste a pagar la cuenta. Te odié de regreso, por fumar sólo, por pretender que dijera que nos volveríamos ver... ¿Y yo que sé? en ese momento te picaría en cuadritos y me encargaría de colgarlos en alguna calle horrible del centro a esperar que se tostaran con el sol, ahora pregúntate de nuevo si es que te quiero... Pendejo.
Es el cuarto día que llevo sin dormir ni llorar, si por lo menos pudiera patearte me daría por bien servida, casi que deseo que te sigas muriendo de amor por ella hasta el final de tus perros días... Y lo peor de todo es que ese odio que te tengo no es ni un botón de muestra del que siento por mí misma... Ya sé que tú no has dicho ninguna mentira, soy yo quien pensó ingenuamente y contra todo pronóstico razonable, que las apariencias sí engañan y seguí adelante buscado lo que no se me ha perdido,
-¿por qué?... ¡Coño!
No he tomado café, casi que lloro cuando mi jefe me llamó a preguntarme por qué no fui esta mañana y yo sin poder contarle que simplemente me tomó seis horas de batalla mental encontrar un motivo para poner un pie fuera de la cama. No es tu culpa, ya lo sé, tú apenas eres la puntita de un puto iceberg de tristeza patológica, es el sexo más triste del mundo, pero yo debí saber que así era, no podría ser de otra forma contigo.
Te perdono a ratos por los abrazos mientras te odio un infierno por los besos que no me das... me haces sentir miserable, te odio por hacer que me odie, por estas cuatro noches perdidas sin poder agarrar un lápiz y ponerme a dibujar, eso, sólo eso es lo que odio más y te odio siempre a ti y que ya no estés, para odiarte infinitamente entre abrazos, mordiscos y besos.




